domingo, 16 de mayo de 2010

CONSERVADORES NO CONSERVADORES

El titulo puede ser una paradoja dialéctica, pero es el reflejo de unos dirigentes desnutrido de ideología, dirigentes que no acatan en nada el respeto a la jerarquía de la ley, que se toman muy a pecho su actividad política, pero que desconocen profundamente su responsabilidad en lo político; ejemplos abundan por todas partes, pero quiero referirme a la debilidad política de nuestros representantes en Granada – Antioquia.

Sigo creyendo que la razón principal de la corrupción y politiquería de nuestro país no se debe al sistema político, sino a que los dirigentes políticos no tienen un mínimo grado de cultura política, y eso es muy evidente en los municipios de nuestro país. Nuestros ciudadanos ya no escogen alcaldes sino reyes de cuatro años, y los concejales no saben por qué están ahí, y si saben se aprovechan tanto que intimidan y someten al resto de la colectividad. Esto es un caso particular de Granada, existen 9 concejales, de los cuales (por voluntad divina) 7 son conservadores, 1 liberal y 1 independiente.

De estos “honorables” concejales existen 2 que hacen la diferencia, el primero, distinguido profesor que hace parte de la minoría opositora al gobierno municipal, quizá el más coherente de los concejales, porque sabe leer, estudia y alimenta el debate político desde la sana política; pero el segundo concejal que hace la diferencia, perverso y siniestro personaje de la vida política de Granada, del partido conservador oficialista, negado a cualquier sentimiento ideológico, interesado en su beneficio y en su excesivo narcisismo político, sacado del último lugar del infierno, que no respeta a nadie ni a nada, que habla duro para intimidar y que su posición es básicamente la misma: “todo pa’ mi”.

Es mi deber conservador alegar que este personaje no debe ejercer ninguna acción política, su presencia en sí es un peligro para Granada, no aporta nada, no contribuye a nada, su posición es una amalgama de egoísmos y funestos deseos de destrucción, no debe ser conservador, no debe estar en las esferas políticas de ninguna clase. Estos políticos adoptados por el partido conservador, se transforman en un cáncer que destruye la legitimidad de un partido que ha perdurado por más de una centuria y media y que perdurará hasta siempre, siempre y cuándo estos personajes no acaben con la vida útil de un principio filosófico claro y contundente, que se dignifica con la adquisición del poder político y la preservación de la fe sobre todas las cosas.
No pueden vituperar esto, porque yo conozco mi partido, no pueden censurar mi idea, ni mi filosofía, sería apagar la fuerza de un eco dejado por LAUREANO GÓMEZ CASTRO

MANIFIESTO CONSERVADOR


Es increíble que en plena época de conocimientos y cientificidad política existan representantes de partidos que en nada Son congruentes con los principios ideológicos de una colectividad, esto genera una ausencia de identidad que es negativa para la democratización cristiana (católica) de nuestro país.

Puedo ser explicito al anunciar que en Granada Antioquia existan concejales que se ufanen hablando de ideología conservadora y que no practiquen nada de lo que se manifiesta en la civilización. Todos los que son apoyados por el partido conservador deben, por obligación ética, respetar la sabia ideología de nuestros fundadores, el que no lo haga, será expulsado de la colectividad que ha defendido la vida, la familia y el imperio de la ley.

Los conservadores que sabemos defender nuestros principios no debemos claudicar frente a la mediocridad política de nuestros representantes, nuestra fuerza va más allá de una simple intención de poder efímero, la realidad conservadora es retomar la confianza y legitimidad que se ha caracterizado por más de 160 años.

Los que hablamos de unir ideas sin divagaciones ni sofismas demagógicos, que somos los verdaderos conservadores, tenemos la obligación de hacer respetar nuestros principios, así sea desde la lanza inverosímil del debate, no debemos permitir que existan representantes que no sean coherentes en los postulados conservadores, no debemos ser flexibles frente a lo que desfiguran el principio de nuestros fundadores.


Si existe algún Funcionario, Administrador Local, Alcalde, Concejal, Diputado, Gobernado, Congresista, Presidente que no sea congruente con la filosofía conservadora, será desterrado de cualquier apología reaccionaria, y prevalecerá, sobre todas las cosas, una idea, una identidad, una cultura, una fe… UN PATIDO!!!


¡VIVA EL GLORIOSO PARTIDO CONSERVADOR!

lunes, 1 de marzo de 2010

EVOLUCIÓN DEL NEOLIBERALISMO Y LA IZQUIERA EN AMERICA LATINA

Por razones históricas, el liberalismo y sus columnas de apoyo, la democracia y los mercados libres, vinieron tarde a muchos Estados latinoamericanos y han tenido historias difíciles en otros. Tradiciones centrales como la creencia de que la soberanía queda en el Estado nacional y que sólo los líderes fuertes pueden establecer orden parecían razonables en el momento de independencia cuando elites europeas eran el Estado en muchos sentidos y regían una población no educada.
Pero inmigración seguida, logros de educación y la necesidad de competir con el progreso económico de otros países llevaron cambios que desafiaron esas tradiciones. En partes de la región que han vivido durante mayor parte de su historia bajo la dictadura, una ola de democracia y reformas preliminares basadas en el mercado pasó rápidamente en los años ochenta. Ahora, todos los Estados americanos, con la excepción de Cuba, tienen elecciones competitivas y regímenes de comercio exterior más liberalizados.
Mas países que han sido democracias alrededor de los margines, han logrado avances en la protección de derechos humanos, libertad de expresión, y en esfuerzos preliminares de descentralización de la autoridad gobernante. Aún la Organización de Estados Americanos, una vez un club de dictaduras, ya es un poderoso foro para promover las libertades políticas y económicas a través de cambios democráticos.
Pero el colapso fiscal de Argentina, conflictos internos en Guatemala, y desacuerdo fomentado por el comportamiento dictatorial del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y caos en la nominal democracia de Haití, han hecho parecer que el liberalismo ha sido probado y está por ser rechazado por los pueblos de la región. Mientras los datos de sondeos de opinión pública de la firma Latinobarómetro muestran que los latinoamericanos favorecen claramente la democracia por encima de todos los otros sistemas, son muy desilusionados por los resultados.

Eso porque la democracia y mercados libres—los dos pilares de liberalismo—sólo han pasado por la primera generación de reformas—las elecciones de oficiales públicas y el reemplazo de estrategias económicas de sustituir importaciones con comercio más abierto al exterior. Sin una evolución continua, hay poco más que estas reformas pueden lograr para resultar en sociedades más libres y prósperas.
Privilegiando la estabilidad monetaria como supuesta condición de un crecimiento "saludable" y sustentado, las élites políticas y tecnocráticas provocaron el mayor proceso de concentración de renta, de exclusión social -en el sentido de exclusión de derechos, comenzando por el derecho al empleo formal-, de violencia urbana y rural y de debilitamiento rápido de sistemas políticos democráticos -conquistados con gran esfuerzo en los países- del continente.
Fue impuesta y consolidada la hegemonía del capital financiero, mediante programas de estabilización monetaria que no se basaron en el fortalecimiento estructural de nuestras economías -con crecimiento industrial y agrícola, desarrollo tecnológico propio, fortalecimiento de la capacidad adquisitiva del mercado interno, proyectos nacionales de construcción de sociedades democráticas y humanizadas-, sino en la atracción de capital especulativo mediante tasas de interés astronómicas. Tasas que, a su vez, imponen la parálisis prolongada de la economía, endeudamiento generalizado, incremento exponencial de la deuda pública y empobrecimiento generalizado de la población.
Esa corrosión de las bases sociales de la democracia conduce a la degradación de los sistemas políticos, anclados en economías y Estados financierizados, en máquinas de exclusión social capitaneadas por los ministerios económicos y por los bancos centrales y en élites corruptas, que aceleran la privatización del Estado. Éste se convierte en campo de una lucha feroz entre los intereses públicos y los privados, contando éstos con la promoción de gran parte de los gobiernos. Nuestros gobiernos son elogiados por las autoridades monetarias internacionales y rechazados por las opiniones públicas nacionales.

Esa corrosión del espíritu público lleva a un agotamiento de la legitimidad de los sistemas políticos, que, como los pescados, comienzan a podrirse por la cabeza del Estado, por las élites dominantes. "Autoridades" económicas que se revelan como simples agentes de instituciones financieras privadas. Gobernantes que compran votos de los parlamentarios. Militares que tutelan sistemas políticos que supuestamente son civiles y democráticos. Fortunas que se acumulan a costa del patrimonio público, superando todos los niveles de corrupción registrados en la historia de una élite latinoamericana reconocida como patrimonialista.

América Latina requiere una radical revolución democrática social, política y moral. Requiere la ruptura con las políticas del FMI y del Banco Mundial, con la afirmación de la soberanía de nuestros Estados, apoyados en la integración continental de México a Uruguay y en una amplia política de alianzas internacionales, que privilegie el sur del mundo, comenzando por China, por India y por África del Sur. Internamente eso requiere políticas de distribución de renta que hagan de la capacidad reprimida de consumo popular la palanca para la expansión productiva de la economía industrial y agrícola, para la generación de más empleos, para el despegue tecnológico y para la reconstrucción de sujetos sociales y políticos democráticos.
La revolución como una reforma y como una actitud ante presiones extrañas, es el surgimiento de la identidad Latinoamericana, donde sus pueblos pugnaban por alcanzar metas de derechos y de deberes políticos. En muchos países incorporaron a la vida nacional los fuertes núcleos de población marginada como lo eran los grupos indígenas. Ellos eran imprescindibles si se deseaba crear una verdadera nación y se encontraban que entre sus formas de vida, había un comunismo autóctono que podía ser asimilado por los americanos modernos. Todo ello se lanzó desde plataformas estructurales de la política, es decir, desde partidos políticos emergentes y con gran asimilación popular, cuyo plan se esboza con el antiimperialismo y la unidad, la nacionalización, la interamericanización del canal de Panamá y la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo.
La segunda guerra mundial tuvo serias consecuencias en América latina. El imperialismo norteamericano fomentó la industrialización general y con ello una industria complementaria a los de los Estados unidos, acrecentando de nuevo el desarrollo de las burguesías nacionales latinoamericana sin permitir que escaparan de sus limites. El “avila-camachismo” y el “alemanismo” mexicano, así como el varguismo y el peronismo, al promover sus reformas sociales, hicieron el juego a estas necesidades de industrialización norteamericana. Aunque ambos lados se interesaron en las inversiones, fue diferente el sentido que dieron a las mismas.
La siguiente discusión latinoamericana se dirigió contra el poder inversionista por no destinar las ganancias producidas al desarrollo social de las naciones. Incluso se dijo que se abrió la coyuntura de las ayudas técnicas por parte de la URSS.
Una ola de movimientos golpistas se desataron en toda América Latina, en defensa de la libertad y la democracia y en contra del nacionalismo, bajo la excusa de que las libertades estaban amagadas por el comunismo oculto bajo el nacionalismo.

El conjunto de los cambios fue vigilado por los Estados Unidos, que se creían con la misión de guardar el orden en el mundo. Se pensó entonces que lo importante era la estabilidad continental que sólo podrían ofrecer gobiernos fuertes como los militares. Se exigió el 1 de marzo de 1954 en Caracas (OEA), una declaración de solidaridad para preservar la integridad política de los americanos contra la intervención del comunismo internacional. Esta fue una buena bandera del antitotalitarimso estadunidense en contra del totalitarismo comunista que servía para detener posibles perjuicios a viejos intereses, o a intereses que estaban creando.

La unidad y diversidad, vistas como expresión de la más auténtica universalidad, la universalidad que en vano ha enarbolado para sí la conquista y la colonización. Conciencia de la unidad de la diversidad de expresiones de la cultura latinoamericana, de una cultura que de cualquier forma va tomando conciencia de si misma. Es la respuesta a la vieja pregunta sobre la identidad latinoamericana al interrogarse sobre la existencia de un lenguaje, una filosofía y una cultura latinoamericana. Esto nos conlleva a la idea primitiva de la arma cultural, todo ese complejo intelectual exportado de Asia, nos obliga a pensar a las bellas artes como el único medio que tiene la ‘izquierda’ para poder trascender en la vida social del pueblo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Laureano contra el romanismo. Discurso de Laureano Gómez contra Román Gómez

Cuando pronuncia en el Senado –en agosto de 1932– su catilinaria contra Román Gómez, tiene 43 años y ya se le reconoce y se le teme como a un orador fogoso, terco, de ademanes impetuosos y gestos coléricos. Lo ha sido desde 1909, en mítines estudiantiles callejeros contra el gobierno de Rafael Reyes y luego en la Cámara en 1911. Y en la coalición de liberales y conservadores (su partido) en favor del poeta caucano Guillermo Valencia, contra Marco Fidel Suárez. Este gana la presidencia y Gómez lo ataca en el Congreso hasta su renuncia en 1921. Luego, en el gobierno de Pedro Nel Ospina es diplomático y Ministro de Obras Públicas. En 1928 viaja a Europa y estando allí es nombrado Ministro en Alemania por el presidente liberal Enrique Olaya Herrera. Regresa al país en 1932 y, desde el Senado, las emprende contra las administraciones liberales, puesto al frente de los conservadores. Precisamente su primera arremetida es contra el "romanismo", grupo conservador encabezado por Román Gómez, Eliseo Arbeláez y Mauro Giraldo, que se dicen adictos al gobierno liberal de Olaya. Su discurso contra Román Gómez es preámbulo de sus incesantes agresiones verbales contra Olaya Herrera, Alfonso López, Eduardo Santos... y los liberales en general, que reiterará en los 20 años siguientes. Llegará a la presidencia en 1950, pero se retirará por motivos de salud en 1951. Reasume el poder, momentáneamente, en 1953, pero es derrocado por su copartidario el General Gustavo Rojas Pinilla, Comandante de las Fuerzas Armadas. Un movimiento político de liberales y conservadores encabezados por Alberto Lleras y Laureano Gómez pacta la alteración de los partidos en el poder y releva a Rojas, en 1957. Gómez muere en su ciudad natal, Bogotá, en 1965. Tiene 76 años.
* * *
He aquí su andanada contra Román Gómez, el 9 de agosto de 1932:

«¡He aquí el tinglado de la antigua farsa! Con frágiles bambalinas de papeles marchitos, se ha erigido en un rincón del senado el tabladillo donde pasa la escena no interesante, pero sí interesada. El gestor de la acción, este Crispín de ahora se diferencia del de la farsa benaventina en que carece de la donosura y brillo del ingenio, del ademán gallardo y cortés y del decir pulcro y castizo. Se diferencia también en que el Crispín antiguo sabía separar las acciones mezquinas y plebeyas de los nobles y generosas, apareciendo siempre, como un celoso criado en servicio y honra de su señor. Este Crispín de ahora no se esfuerza para otro sino para sí mismo y no acierta a disimular sus codicias y concupiscencias. La trama sí es la misma, solamente más burda y menos embozada, los intereses creados perseguidos de todos lados es una labor de muchos años y zurcidos con la paciencia de una fámula metódica, para allegar y conducir hacia los fines personales que Crispín persigue todos los deseos turbios, todas las concupiscencias sórdidas y mezquinas que en uno o en otro momento de la vida hacen flaquear a los hombres débiles.

Los personajes son los mismos y conocidos de la comedia de arte italiana; no tan regocijados como solían, porque se han visto envueltos en muchas pequeñeces que los tienen tristes, ni tan vistosos, porque se han despojado de los vestidos de telas recamadas y brillantes rasos, para disfrazarse con nuestras modernas y vulgares americanas, a fin de aparecer como senadores los ciudadanos para disimular la tramoya. El más vecino de Crispín, Pinoquio, que es el más debilillo, suele estar siempre dormido. A él se dirige primero el director de la farsa:

–Pinoquio, amigo mío, ¿no es verdad que soy un grande hombre?
(Pinoquio, que estaba dormido y no oyó la pregunta, sabe de sobra lo que tiene que responder. Sobreexaltado se incorpora y dice):
–Señor don Crispín: vuestra merced es un grande hombre.
Y dice Crispín:
–Pantalón, ¿dónde estás Pantalón, protegido y pariente mío, no es verdad que yo soy desinteresado?
Y Pantalón, que ha sido gerente usufructuario de las farsas de Crispín, responde sin vacilar:
–Sí, mi señor don Crispín, pariente y protector mío; vuestra merced es desinteresado.
Luego le toca el turno al venerable señor Polichinela, a quien Crispín pregunta:
–Señor Polichinela, amado primo mío, ¿no es verdad que yo fui nombrado ministro?
Y el vetusto señor Polichinela responde:
–Sí, cierto. Ciertísimo, amado primo, fuiste nombrado ministro.
Luego le toca la vez al magistrado, al que se presenta rozagante, a diferencia de la comedia donde aparece con el fúnebre birrete.
–¿No es verdad, señor magistrado, que yo soy un ejemplar demócrata en tales y cuales actividades en Antioquia?
Y el magistrado hubiera respondido si una irreverente voz del auditorio no le hace ver que éste no es su sitio y que ha olvidado en otra parte su obligación.
Pero el personaje más sorprendente que no había figurado en farsa antigua alguna es ese anónimo, ese Nadie que no tiene figura corpórea, ni alma, ni realidad alguna, ni siquiera una mísera máscara, ese ente fantástico que ora se agazapa bajo un canapé para servir de testigo en una anécdota inventada; ya habla por teléfono para dar origen a la genial concepción de la UPN, o toma las vestiduras sacerdotales para ir de noche a la casa de Crispín a amenazarlo con un chantaje o en otra ocasión firma telegramas imaginarios que permitan anticiparse a contestar cargos que no se han hecho o finalmente es el ingeniero que sopla en el oído a Crispín los cargos técnicos y económicos, contra la gestión administrativa de un malhadado Ministro de Obras Públicas. Invención sorprendente la de este cómodo y fantoche X.X., siempre listo a testificar las mayores infamias, las más burdas calumnias y las difamaciones más torpes y soeces".
Y tú, Crispín, mal hombre, el del tinglado de la farsa, violador de la Constitución y de las leyes.

¡Tú! Crispín, aprovechador de las influencias oficiales en favor de tus personales ambiciones y de las de tus parientes allegados y servidores.

¡Tú, Crispín, negociador mendicante de viles granjerías, robadas al bienestar de los afligidos que gimen en las cárceles!

¡Tú, violador del sagrado secreto de la correspondencia para aprovecharlo en tus negocios y maquinaciones políticas!

¡Tú, Crispín, que te disimulas mal por los pasillos de los ministerios, las administraciones y las pagadurías recogiendo los proventos de una administración complaciente para alimentar la inmensa caterva de los tíos, los sobrinos y los parientes!.

¡Tú, Crispín, que violas el sacrosanto silencio de las tumbas que no debiera ser perturbado para hacer cieno con las cenizas y tratar de arrojarlo contra mí creyendo, iluso, que me detendrías en el camino de la justicia!

¡Tú, calumniador sin imaginación que no has podido respaldar tus osados dichos sino con el anónimo!

¡Tú, sobre cuyos hombros pesa, y pesará eternamente, la tragedia horrible de una vida despedazada por tu codicia criminosa y a cuyos oídos llega el inextinguible reproche de tu delito que ha hecho víctima a un hogar inocente!

¡Tú, Crispín, que mancillas con tu presencia el senado, llenas el ámbito con la sombra de tus crímenes, has querido convertir la república en una cosa abyecta que no podamos venerar porque con tu inmerecida exaltación la envileces y rebajas y que no podrá volver a ser grande mientras te halles aquí sentado!.

lunes, 8 de febrero de 2010

EL VALOR DEL VOTO

Ya no es sorprendente que existen personas que censuran la sabia madre política, siniestros personajes que alimentan los terribles vicios sociales y los que niegan toda responsabilidad con el Estado, estos arlequines han ido construyendo una anti- política que desangra la democracia de nuestra Nación, promoviendo la no votación en las épocas electorales.

Quizá el voto en sí no tiene mayor significado para la persona del común, pero la sumatoria de esos menospreciados votos son los que construyen la institucionalidad democrática de un país, esto tiene gran similitud con la máxima económica: “El pequeño capital crea las grandes fortunas”, y haciendo un parafraseo con esta bella metáfora quedaría así: “la sumatoria del voto crea las grandes naciones”. Aunque solo votar no implica la plena democracia, pero si es importante para crear un estado crítico, con opinión y comprometido con las cosas comunes.

Esta pequeña síntesis hace referencia a construir una cultura política participativa, donde nosotros nos sintamos responsables de todos los elementos que construyen un Estado. Nosotros somos parte inalienable del Estado, no nos dejarnos menoscabar por superfluas opiniones de personajes anti-políticos que llaman a una mediocre rebelión contra nuestro deber ciudadano de elegir, esto es coartar las libertades civiles, es construir una cultura apátrida y fomentar candidatos mediocres que al cabo del tiempo se transforman en dirigentes políticos tibios, y en la política sana se debe tomar posición ideológica desde el principio.

Es cierto que es nuestro deber -casi nuestra obligación-, transformar nuestro estado, cambiar a nuestros malos dirigentes por personas capaces, transparentes, con principios ideológicos claros, coherentes e históricos. No podemos dejar pasar la oportunidad de construir una Colombia con autoridad, sin vicios políticos y sin enemistades perjudiciales para nuestro sistema.

El ser participes de las elecciones de candidatos a los cargos democráticos, nos hace responsables frente a ellos, porque ellos son elegidos para servir no para servirse, el pleno poder político queda en la comunidad, la soberanía de Colombia somos nosotros, su gente, el pueblo que lucha por mejores condiciones de vida, por el reconocimiento de sus derechos y la reivindicación de sus deberes; Colombia es un estado SOCIAL de DERECHO, por ende, todos nuestros dirigentes deben velar por la justicia social, el respeto pleno de los derechos humanos y la construcción de un país con mejores condiciones para propios y extraños, con confianza y seguridad, determinado por unos principios patrios que se reflejan en nuestros símbolos, busquemos una Colombia con LIBERTAD Y ORDEN.

¡VOTE ASÍ!

Es nuestro deber Patrio Votar, y es nuetro deber Granadino Votar por los que trabajan por Granada y para Granada, por eso los invito a votar así:

SENADO: Doctor Carlos Mario Montoya, candidato al Senado por el partido conservador con el número 21. El 14 de Marzo marquemos la C del partido conservador y luego el número 21. Cualquier información al respecto visite http://www.carlosmariomontoya.com/


CAMARA : Abogado Juan Diego Gómez, candidato a la CAMARA DE REPRESENTANTES por el partido conservador con el 111. Recuerden que para el 14 de marzo marque la C del partido conservador y luego el 111. Cualquier información visite: http://www.juandiegogomez.com/

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