jueves, 18 de noviembre de 2010

El 2011, ¿Todos conservadores?

El próximo año, todos los candidatos son conservadores, los que alguna vez hablaron mal del partido y negaron su legitimidad con discursos anodinos van a buscar refugio en el partido conservador, lo digo, más que todo, por la experiencia local.
Ahora si es necesario tener en cuenta algunos principios rectores que caracterizan al conservador, sobre todo el valor inverosímil de la disciplina, algo que se ha ido perdiendo con tanto caciquismo obsoleto y protagonismos antagónicos.
El directorio municipal conservador del municipio de Granada, que es la cabeza visible del partido conservador se muestra firme frente a la escogencia de candidatos conservadores, dignos representantes del partido de Caro, Ospina y Cuervo, que muestren integridad, fidelidad y disciplina frente a las políticas de un partido que tiene más de 160 años haciendo país, patria y honra.

Esperamos que las consultas sean la última instancia para poder decidir sobre el futuro político de una comunidad, el partido conservador tiene personas inteligentes para decisiones que van a influir en la vida pública de la comunidad.

Rescatemos entonces la fuerza legitima de una idea que se ha ido transformando en la opción más coherente para llegar a la paz, porque ser Conservador no es simplemente tener el aval del partido, ser conservador es defender causas justas como la fe, la familia y la civilización.

“DIRECTORIO MUNICIPAL CONSERVADOR DE GRANADA SIEMPRE FIEL”

lunes, 14 de junio de 2010

GERENCIA POLÍTICA Y PARTIDOS POLÍTICOS

Sería una herejía política asegurar la inestabilidad de los partidos políticos y su perdida de legitimidad ante la sociedad civil, sería poner en riesgo el concepto más puro de la política y de sus orígenes sociales. Descartar la existencia de los partidos en la dirigencia de una Nación sólida y democrática sería un gran error para la estabilidad del sistema, los partidos políticos surgen con la intención de un poder político, y con el objetivo de orientar a las personas por la vertientes de la correcta interpretación ideológica que tiene cada grupo.
Ahora bien, los partidos políticos son la base de una democracia firme, y en constante desarrollo, donde su fin siempre se encamina a la interrelación del Estado organizado con la población civil, cavilando todo los estados del poder, pasando por la cultura propia de cada región y atacando constantemente la ignorancia política que aqueja algunos entes de la población.
Cómo un parte elemental de un sistema democrático, siempre se busca una representación en las altas esferas del poder, procurando conducir a sus seguidores por la institucionalidad y la legitimidad que debe afianzar a los partidos políticos a sus entes mayoritarios, es decir, que el poder políticos conseguido por los partidos políticos siempre debe ir canalizado a una clase de neutralidad ideológica sin excluir drásticamente sus pensamientos de base.
La gerencia pública es un estado natural de los seres vivientes, el hombre pudo darle un estudio filosófico y práctico y entonces nació la Política. Este modelo de forma de poder, o de ejercicio de poder, es la interacción de los gobernantes a sus gobernados, es el desarrollo de las formas políticas destinadas a la armonía social, a una estabilidad de clases y de fenómenos que transforman la ciudad política, por ende los partidos políticos son los encargados de velar, de prever y de corregir algún error posible en este medio de ejecutar el poder, y así ser el puente de la legalidad y la legitimidad.
Si seguimos en este orden de ideas, todo ser político tiene que ver con algún medio de poder, alguna búsqueda de relaciones jerárquicas de autoridad, por ende se necesita alguna conexión del gobierno para los gobernantes, un puente de interacción de intereses de las mayorías para sus dirigentes, es más, de los propios partidos políticos nacen los dirigentes públicos.
La dirigencia pública, es la figura del poder que debe relucir ante la opinión popular, es la concepción más deliberante del poder político, son los encargados de exponer el poder, de ejecutarlo y de hacerlo visible para el beneficio de las mayorías. Los partidos políticos deben regular a la dirigencia pública, utilizando el argumento de la legitimidad impuesta por sus partidarios, por su estado de veedor social ante posibles engaños democráticos.
La estampa de las intenciones propias de la dirigencia social, política y económica, que se resumen en los intereses colectivos, deben reflejar la esencia misma de los términos políticos y de ley; no hay que dejar a un lado que los grandes lideres son grandes administradores, los grandes caudillos nacen de los umbrales ideológicos e institucionales de un grupo definido, todo enmarcado en la constante reciprocidad que hay o debe haber las figuras públicas y las figuras privadas, me refiero a esto, que en un Estado liberal moderno, el concepto de privado debe estar ligado más que a un interés particular, a un interés de su base de ejecución o producción, debe vincular más a los lideres políticos, para formar política en su propia empresa, y formarlos para el ejercicio de las decisiones, y proclamar una cultura de políticas definidas en una escala justa y constante. Es decir, que cómo el sector público está en la obligación social de ser parte de los actores de poder, o sea democracia, el sector público está en el deber moral de inmiscuirse en los intereses de los individuos, y así formar más sociedad, construir un verdadero Estado de diferencias y libertades.
Ahora bien, la estabilidad de cada uno de estos preceptos políticos, lo qué es la dirigencia pública y los partidos políticos, debe estar siempre comprometida con la independencia de cada una, sin olvidar la responsabilidad social que tiene cada una de estas instancias, y procurando generar más fuente de solidez y legitimidad al Estado.
Conforme hay instancias del poder que generan inestabilidad, deben emerger las funciones principales de la gerencia pública y de los partidos políticos, deben unir fuerzas para evitar un colapso social y político, corregir y evitar algún defecto o desorden popular que pueda alterar la armonía del país.
Para un sistema político de origen democrático, donde el mástil de identidad y de poder está siempre en la voluntad popular, que el líder es el reflejo mismo de esa identidad, y el líder es la cabeza visible del gobierno publico, o de la gerencia pública, y que está profundamente vinculado a un legado de poder, de una jerarquía social, y por ende tiene como fin la protección a este dogma, entonces se origina la política y así los partidos políticos como gladiadores de la legitimidad nacida de la democracia, y así el poder emanado del pueblo sea para el bien común y no coercitivo y excluyente, para que la regencia del poder esté en las mejores manos, y no caiga en el circulo vicioso de eufemismos y maniqueísmos torpes que empantanen la coherente realización de una Nación unida, solida y legal, con oportunidades políticas y con libertades sociales, con una fuerza de integración y de solidaridad propia de los partidos políticos y de la energía de la autoridad pública.

jueves, 3 de junio de 2010

Cultura Política

En los mejores artículos políticos se ha evidenciado la importancia de la solidaridad en las comunidades, de todos modos la política tiene su fundamento en lo comunitario, por ende, todo hecho social es un hecho político por excelencia.

Para que esos espacios de participación social sean consecuentes con el escenario participativo, la ciencia genera lugares donde todos los seres humanos se reúnen para discutir temas de interés común, espacios como los partidos políticos, movimientos sociales y movimientos políticos, que han demostrado su funcionalidad en Estados de una tendencia al pensamiento liberal, pero que son operables en la medida que exista una verdadera cultura política, y estos espacios han sido desfigurados por causa de la ambición de individuos y caudillos fatales para la democracia.

El concepto de representatividad es un concepto que ya en estas fechas no se utiliza con frecuencia, excepto en momentos electorales, donde todos son la panacea social-política, fraguando una serie de intereses macabros que terminan deslegitimizando la verdadera función del Estado-Político, siendo este el encargado de administrar la justicia social y la igualdad entre los seres humanos, no tanto la limitada idea de un Estado ordenador y protector.

La política no es una herramienta donde se reprime al ciudadano, si no que es el espacio donde se unen todas las corrientes y pensamientos de una sociedad para buscar el beneficio reciproco y común; para esto es importante conocer y ser ciudadano, que es mucho más que acceder a un voto, elegir dirigentes o portar un documento de identidad, el ser ciudadano es tener la cualidad de transformarse en un veedor de todos los acontecimientos que se generan en la vida pública.

Para que el ciudadano tenga acceso a todos los espacios democráticos posibles, y poder ejercer fielmente la idea del ser político o simplemente de ser ciudadano, se debe organizar en colegiaturas donde se discuten temas comunes y que contribuyan al correcto desarrollo de los beneficios del Estado-Político.

Estamos en un mar de ideas que andan errantes por todas las ideología, y que no logran acapararse en ningún lado, por esa misma falencia que tenemos de ser egoístas, narcisistas y mediocres, porque existen miedos inventado al torno del ejercicio político, y ese miedo son los que preservan a los dirigentes inútiles y arlequines que abundan en toda nuestra humanidad.

lunes, 24 de mayo de 2010

MANIFIESTO CONSERVADOR

Todo conservador debe defender la idea principal de “la asamblea” como unidad, esto significa que el individuo está (o hace parte) de un conjunto, pero su cualidad subjetiva alimenta el proyecto de poder político, en la diversidad de ideas está la fuerza del poder.
No se habla o defiende la inclusión, sino la adopción de ideas claras; la dificultad de la inclusión es que puede ingresar gérmenes contaminados del materialismo ideológico, y la limitación del dinamismo político que es propio de la cultura conservadora.

La representatividad debe se exigente, los conservadores debemos ser gobernados y representados por conservadores, por convicciones ideológicos, no por conveniencia coyuntural, la importancia de alimentar la ideología es tan importante que se convierte en la columna vertebral de la búsqueda del poder político, que en este caso es el principal objetivo del partido.

Conocer la historia hace parte del deber conservador, esto no quiere decir que el tener datos históricos nos hace conservadores, el conocer la historia es aceptarla, pero el saber la esencia de la historia es tener la capacidad de transformar los errores del liberalismo ideológico, porque de este paradigma histórico nace el resurgir del conservador, somos hijos de la filosofía, pero entendemos que de ahí se abre todas las corrientes del pensamiento político.

El ser conservador nos hace defensores de la tradición, es la concepción holística de la sociedad, el pueblo no es un hombre que es seguido por el vulgo, el pueblo es la fuerza de muchos hombres que se siguen entre sí, ser conservador es acatar la ley, la jerarquía y el orden, el fracaso del derecho jurídico, es entonces, la llegada mezquina del hecho bélico, por ende a legalidad está por encima del interés, y la legitimidad está por encima del derecho, es del pueblo que hace el poder, y en el pueblo recae este poder, porque un pueblo con orden es un pueblo gobernante de los intereses de ellos mismos.

La dialéctica social del conservador es la amalgama de: familia, fe y orden, la suma de estos elementos fortalece un ideal consagrada desde la filosofía histórica de la política. La apología al “statu quo” se debe al profundo interés conservador de mantener el orden y la disciplina, tal como lo hicieron en sus tiempos el imperio Romano, que a su vez ha sido el más largo, complejo y sostenible den la historia de la humanidad.

El defender la familia es defender la sociedad naturalmente organizada, es entonces la vehemente defensa a la relación conyugal entere hombre y mujer, nunca se aceptará la unión entre géneros iguales como familia, esto es un acto grotesco contra la naturaleza

domingo, 16 de mayo de 2010

CONSERVADORES NO CONSERVADORES

El titulo puede ser una paradoja dialéctica, pero es el reflejo de unos dirigentes desnutrido de ideología, dirigentes que no acatan en nada el respeto a la jerarquía de la ley, que se toman muy a pecho su actividad política, pero que desconocen profundamente su responsabilidad en lo político; ejemplos abundan por todas partes, pero quiero referirme a la debilidad política de nuestros representantes en Granada – Antioquia.

Sigo creyendo que la razón principal de la corrupción y politiquería de nuestro país no se debe al sistema político, sino a que los dirigentes políticos no tienen un mínimo grado de cultura política, y eso es muy evidente en los municipios de nuestro país. Nuestros ciudadanos ya no escogen alcaldes sino reyes de cuatro años, y los concejales no saben por qué están ahí, y si saben se aprovechan tanto que intimidan y someten al resto de la colectividad. Esto es un caso particular de Granada, existen 9 concejales, de los cuales (por voluntad divina) 7 son conservadores, 1 liberal y 1 independiente.

De estos “honorables” concejales existen 2 que hacen la diferencia, el primero, distinguido profesor que hace parte de la minoría opositora al gobierno municipal, quizá el más coherente de los concejales, porque sabe leer, estudia y alimenta el debate político desde la sana política; pero el segundo concejal que hace la diferencia, perverso y siniestro personaje de la vida política de Granada, del partido conservador oficialista, negado a cualquier sentimiento ideológico, interesado en su beneficio y en su excesivo narcisismo político, sacado del último lugar del infierno, que no respeta a nadie ni a nada, que habla duro para intimidar y que su posición es básicamente la misma: “todo pa’ mi”.

Es mi deber conservador alegar que este personaje no debe ejercer ninguna acción política, su presencia en sí es un peligro para Granada, no aporta nada, no contribuye a nada, su posición es una amalgama de egoísmos y funestos deseos de destrucción, no debe ser conservador, no debe estar en las esferas políticas de ninguna clase. Estos políticos adoptados por el partido conservador, se transforman en un cáncer que destruye la legitimidad de un partido que ha perdurado por más de una centuria y media y que perdurará hasta siempre, siempre y cuándo estos personajes no acaben con la vida útil de un principio filosófico claro y contundente, que se dignifica con la adquisición del poder político y la preservación de la fe sobre todas las cosas.
No pueden vituperar esto, porque yo conozco mi partido, no pueden censurar mi idea, ni mi filosofía, sería apagar la fuerza de un eco dejado por LAUREANO GÓMEZ CASTRO

MANIFIESTO CONSERVADOR


Es increíble que en plena época de conocimientos y cientificidad política existan representantes de partidos que en nada Son congruentes con los principios ideológicos de una colectividad, esto genera una ausencia de identidad que es negativa para la democratización cristiana (católica) de nuestro país.

Puedo ser explicito al anunciar que en Granada Antioquia existan concejales que se ufanen hablando de ideología conservadora y que no practiquen nada de lo que se manifiesta en la civilización. Todos los que son apoyados por el partido conservador deben, por obligación ética, respetar la sabia ideología de nuestros fundadores, el que no lo haga, será expulsado de la colectividad que ha defendido la vida, la familia y el imperio de la ley.

Los conservadores que sabemos defender nuestros principios no debemos claudicar frente a la mediocridad política de nuestros representantes, nuestra fuerza va más allá de una simple intención de poder efímero, la realidad conservadora es retomar la confianza y legitimidad que se ha caracterizado por más de 160 años.

Los que hablamos de unir ideas sin divagaciones ni sofismas demagógicos, que somos los verdaderos conservadores, tenemos la obligación de hacer respetar nuestros principios, así sea desde la lanza inverosímil del debate, no debemos permitir que existan representantes que no sean coherentes en los postulados conservadores, no debemos ser flexibles frente a lo que desfiguran el principio de nuestros fundadores.


Si existe algún Funcionario, Administrador Local, Alcalde, Concejal, Diputado, Gobernado, Congresista, Presidente que no sea congruente con la filosofía conservadora, será desterrado de cualquier apología reaccionaria, y prevalecerá, sobre todas las cosas, una idea, una identidad, una cultura, una fe… UN PATIDO!!!


¡VIVA EL GLORIOSO PARTIDO CONSERVADOR!

lunes, 1 de marzo de 2010

EVOLUCIÓN DEL NEOLIBERALISMO Y LA IZQUIERA EN AMERICA LATINA

Por razones históricas, el liberalismo y sus columnas de apoyo, la democracia y los mercados libres, vinieron tarde a muchos Estados latinoamericanos y han tenido historias difíciles en otros. Tradiciones centrales como la creencia de que la soberanía queda en el Estado nacional y que sólo los líderes fuertes pueden establecer orden parecían razonables en el momento de independencia cuando elites europeas eran el Estado en muchos sentidos y regían una población no educada.
Pero inmigración seguida, logros de educación y la necesidad de competir con el progreso económico de otros países llevaron cambios que desafiaron esas tradiciones. En partes de la región que han vivido durante mayor parte de su historia bajo la dictadura, una ola de democracia y reformas preliminares basadas en el mercado pasó rápidamente en los años ochenta. Ahora, todos los Estados americanos, con la excepción de Cuba, tienen elecciones competitivas y regímenes de comercio exterior más liberalizados.
Mas países que han sido democracias alrededor de los margines, han logrado avances en la protección de derechos humanos, libertad de expresión, y en esfuerzos preliminares de descentralización de la autoridad gobernante. Aún la Organización de Estados Americanos, una vez un club de dictaduras, ya es un poderoso foro para promover las libertades políticas y económicas a través de cambios democráticos.
Pero el colapso fiscal de Argentina, conflictos internos en Guatemala, y desacuerdo fomentado por el comportamiento dictatorial del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y caos en la nominal democracia de Haití, han hecho parecer que el liberalismo ha sido probado y está por ser rechazado por los pueblos de la región. Mientras los datos de sondeos de opinión pública de la firma Latinobarómetro muestran que los latinoamericanos favorecen claramente la democracia por encima de todos los otros sistemas, son muy desilusionados por los resultados.

Eso porque la democracia y mercados libres—los dos pilares de liberalismo—sólo han pasado por la primera generación de reformas—las elecciones de oficiales públicas y el reemplazo de estrategias económicas de sustituir importaciones con comercio más abierto al exterior. Sin una evolución continua, hay poco más que estas reformas pueden lograr para resultar en sociedades más libres y prósperas.
Privilegiando la estabilidad monetaria como supuesta condición de un crecimiento "saludable" y sustentado, las élites políticas y tecnocráticas provocaron el mayor proceso de concentración de renta, de exclusión social -en el sentido de exclusión de derechos, comenzando por el derecho al empleo formal-, de violencia urbana y rural y de debilitamiento rápido de sistemas políticos democráticos -conquistados con gran esfuerzo en los países- del continente.
Fue impuesta y consolidada la hegemonía del capital financiero, mediante programas de estabilización monetaria que no se basaron en el fortalecimiento estructural de nuestras economías -con crecimiento industrial y agrícola, desarrollo tecnológico propio, fortalecimiento de la capacidad adquisitiva del mercado interno, proyectos nacionales de construcción de sociedades democráticas y humanizadas-, sino en la atracción de capital especulativo mediante tasas de interés astronómicas. Tasas que, a su vez, imponen la parálisis prolongada de la economía, endeudamiento generalizado, incremento exponencial de la deuda pública y empobrecimiento generalizado de la población.
Esa corrosión de las bases sociales de la democracia conduce a la degradación de los sistemas políticos, anclados en economías y Estados financierizados, en máquinas de exclusión social capitaneadas por los ministerios económicos y por los bancos centrales y en élites corruptas, que aceleran la privatización del Estado. Éste se convierte en campo de una lucha feroz entre los intereses públicos y los privados, contando éstos con la promoción de gran parte de los gobiernos. Nuestros gobiernos son elogiados por las autoridades monetarias internacionales y rechazados por las opiniones públicas nacionales.

Esa corrosión del espíritu público lleva a un agotamiento de la legitimidad de los sistemas políticos, que, como los pescados, comienzan a podrirse por la cabeza del Estado, por las élites dominantes. "Autoridades" económicas que se revelan como simples agentes de instituciones financieras privadas. Gobernantes que compran votos de los parlamentarios. Militares que tutelan sistemas políticos que supuestamente son civiles y democráticos. Fortunas que se acumulan a costa del patrimonio público, superando todos los niveles de corrupción registrados en la historia de una élite latinoamericana reconocida como patrimonialista.

América Latina requiere una radical revolución democrática social, política y moral. Requiere la ruptura con las políticas del FMI y del Banco Mundial, con la afirmación de la soberanía de nuestros Estados, apoyados en la integración continental de México a Uruguay y en una amplia política de alianzas internacionales, que privilegie el sur del mundo, comenzando por China, por India y por África del Sur. Internamente eso requiere políticas de distribución de renta que hagan de la capacidad reprimida de consumo popular la palanca para la expansión productiva de la economía industrial y agrícola, para la generación de más empleos, para el despegue tecnológico y para la reconstrucción de sujetos sociales y políticos democráticos.
La revolución como una reforma y como una actitud ante presiones extrañas, es el surgimiento de la identidad Latinoamericana, donde sus pueblos pugnaban por alcanzar metas de derechos y de deberes políticos. En muchos países incorporaron a la vida nacional los fuertes núcleos de población marginada como lo eran los grupos indígenas. Ellos eran imprescindibles si se deseaba crear una verdadera nación y se encontraban que entre sus formas de vida, había un comunismo autóctono que podía ser asimilado por los americanos modernos. Todo ello se lanzó desde plataformas estructurales de la política, es decir, desde partidos políticos emergentes y con gran asimilación popular, cuyo plan se esboza con el antiimperialismo y la unidad, la nacionalización, la interamericanización del canal de Panamá y la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo.
La segunda guerra mundial tuvo serias consecuencias en América latina. El imperialismo norteamericano fomentó la industrialización general y con ello una industria complementaria a los de los Estados unidos, acrecentando de nuevo el desarrollo de las burguesías nacionales latinoamericana sin permitir que escaparan de sus limites. El “avila-camachismo” y el “alemanismo” mexicano, así como el varguismo y el peronismo, al promover sus reformas sociales, hicieron el juego a estas necesidades de industrialización norteamericana. Aunque ambos lados se interesaron en las inversiones, fue diferente el sentido que dieron a las mismas.
La siguiente discusión latinoamericana se dirigió contra el poder inversionista por no destinar las ganancias producidas al desarrollo social de las naciones. Incluso se dijo que se abrió la coyuntura de las ayudas técnicas por parte de la URSS.
Una ola de movimientos golpistas se desataron en toda América Latina, en defensa de la libertad y la democracia y en contra del nacionalismo, bajo la excusa de que las libertades estaban amagadas por el comunismo oculto bajo el nacionalismo.

El conjunto de los cambios fue vigilado por los Estados Unidos, que se creían con la misión de guardar el orden en el mundo. Se pensó entonces que lo importante era la estabilidad continental que sólo podrían ofrecer gobiernos fuertes como los militares. Se exigió el 1 de marzo de 1954 en Caracas (OEA), una declaración de solidaridad para preservar la integridad política de los americanos contra la intervención del comunismo internacional. Esta fue una buena bandera del antitotalitarimso estadunidense en contra del totalitarismo comunista que servía para detener posibles perjuicios a viejos intereses, o a intereses que estaban creando.

La unidad y diversidad, vistas como expresión de la más auténtica universalidad, la universalidad que en vano ha enarbolado para sí la conquista y la colonización. Conciencia de la unidad de la diversidad de expresiones de la cultura latinoamericana, de una cultura que de cualquier forma va tomando conciencia de si misma. Es la respuesta a la vieja pregunta sobre la identidad latinoamericana al interrogarse sobre la existencia de un lenguaje, una filosofía y una cultura latinoamericana. Esto nos conlleva a la idea primitiva de la arma cultural, todo ese complejo intelectual exportado de Asia, nos obliga a pensar a las bellas artes como el único medio que tiene la ‘izquierda’ para poder trascender en la vida social del pueblo.

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